¿Macho o Hembra?


¿Qién puede reconocer cuál de ellos es el macho?

A lo largo de los años me di cuenta de que hay cierta tendencia a preferir una hembra. Huelga el por qué. El mito del  macho que  marca toda la casa, que tiene un carácter más agresivo si  merodea otro macho alrededor; que quiere servir a cuanta gata u objeto se le antoje y que se escapa con facilidad si entra en celo debe ser erradicado de la creencia popular para pasar a ser conocimiento. Un macho que no esté castrado hará todas las cosas arriba expuestas. 


Didi, mi thai cat, con su primera camada

Las hembras de compañía no castradas también tienen sus contras: el celo las hace inquietarse, lloran y llaman al macho con   aullidos perturbadores durante todo el día, si tienen la oportunidad de irse a buscar lo que necesitan y no tienen en casa, también saldrán.

Hablemos claro: sea macho o sea hembra, un gatito de compañía, una mascota felina, debe ser castrado/a.


Éste debe ser el segundo punto en cuestión para quien esté por adquirir un cachorrito gatuno.


Ahora bien, si ya entendemos que sea del sexo que sea, nuestra mascota será castrada; podemos empezar a pensar si queremos tener un macho o una hembra.



Y la verdad es que el comportamiento de un felino castrado no viene determinado por el género. No, no y no. No es verdad que las gatas sean más limpias y mimosas ni que los gatos más juguetones y rebeldes.

El carácter del gato, su personalidad, tal como sucede en los cachorros humanos y de la mayoría de los mamíferos es definida por un conjunto de factores.
Para empezar, cada gato tiene una inclinación individual a adaptarse a las circunstancias del ámbito en donde vive. Si su medio es hostil, el gato será desconfiado y asustadizo; si vive en una casa rodeado de afecto, caricias, mimos y besos, el gato será afectuoso y confiado. Independientemente de su sexo.

The The gatita rescatada de la calle
Un animal que recibe cariño da cariño

También es verdad que cada gato posee su propio temple: están los que les gusta cazar más que a otros, los que están más cómodos en lugares altos, los que prefieren estar todo el día al sol y los que gustan más de la oscuridad.

Este machito rescatado prefiere la sombra

Bella, siamesa seal y amante del sol






























Los gatos más sociables y más demostrativos son aquellos que desde cachorros han sido mimados, llevados en andas, estimulados con juegos. 

Gatos y gatas por igual son una compañía efectiva a toda hora. Irán tras de uno y se acomodarán cerca de nosotros cualquier cosa que sea que estemos haciendo.

Los siameses, por ejemplo, son gatos charladores, que nos reciben a viva voz cuando volvemos a casa después de un día de trabajo, o reciben a los chicos cuando vuelven del colegio. Contestan cuando se les habla, y saben hacerse entender perfectamente.

Mimos a full con este bello ejemplar de siamés.

Por eso, la cuestión del sexo del gato no debería ser un problema a la hora de decidirnos por una mascota. Lo mejor que podemos hacer es ir a visitar un criadero, o un refugio (depende qué gato querramos tener) y simplemente dejarnos fluir, ver qué cachorrito nos impacta más, nos conmueve más, nos gusta más sin preguntar si es macho o hembra.

Lila, thai cat, entre sol y sombras


Castrar a las mascotas es también un acto de amor. No hacerlo es propiciar que nuestro gatito o gatita sufra.

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